martes, 28 de marzo de 2006

El reportaje interpretativo (Capítulo 2)

El reportaje interpretativo tiene como finalidad construir y verificar una hipótesis sobre el sentido de un suceso y dar cuenta de ello a un público objetivo específico a través de un medio particular (lo que implica usar un lenguaje [construcción semiótica] concordante con los recursos expresivos del medio y con las peculiaridades del público; en el caso de la prensa escrita se trata del uso de toda la fuerza expresiva [literaria] de la palabra).

Un reportaje se puede definir como el abordaje en profundidad, de manera analítica y desde distintos ángulos de un asunto con valor periodístico[1] que se pretende comprender en toda su complejidad (antecedentes, contexto, consecuencias), y del que interesa descubrir su sentido, tanto para el periodista y el medio, como principalmente para el público al que va dirigido.

En el reportaje se persigue tratar los acontecimientos como "hechos significantes" (si se quiere fact-semas) que tienen un significado particular, inmediato (dimensión semántica del fact-sema), pero sobre todo un sentido (dimensión pragmática).

El reportaje interpretativo tiene como finalidad construir y verificar una hipótesis sobre el sentido de un suceso y dar cuenta de ello a un público objetivo específico a través de un medio particular (lo que implica usar un lenguaje [construcción semiótica] concordante con los recursos expresivos del medio y con las peculiaridades del público; en el caso de la prensa escrita se trata del uso de toda la fuerza expresiva [literaria] de la palabra).

Un reportaje se puede definir como el abordaje en profundidad, de manera analítica y desde distintos ángulos de un asunto con valor periodístico[1] que se pretende comprender en toda su complejidad (antecedentes, contexto, consecuencias), y del que interesa descubrir su sentido, tanto para el periodista y el medio, como principalmente para el público al que va dirigido.

En el reportaje se persigue tratar los acontecimientos como "hechos significantes" (s

[1] El valor periodístico de un suceso, conforme con la teoría de la información, no es absoluto (ni neutral) sino relativo al conocimiento, estrategia y valor en juego tanto del emisor como del receptor. Como relativo al conocimiento se mide por el grado de probabilidad que el mensaje tiene para el receptor (por el grado de incertidumbre que resuelve). Como relativo a la estrategia, se mide por su pertinencia (funcionalidad) instrumental tanto a la del emisor como a la del receptor. Como relativo al valor en juego se mide por sus efectos para uno y para otro. No es por lo tanto el valor periodistico propio de un acontecimiento, sino del discurso cognitivo-estratégico que se construye a propósito de ese acontecimiento.

Hacia una metodología del reportaje interpretativo

Para este efecto, entendemos los "sucesos" como fact-semas (unidades factuales de sentido mínimas, equivalentes en otro orden a morfemas, fonemas o lexemas), con capacidad de articularse con otros fact-semas (del presente, pasado y futuro) y que pueden ser leídos (interpretados), de modo semejante como se hace en el análisis de contenido, descubriendo su significado latente.

Entendemos entonces por "sentido de un suceso" no su significado directo, manifiesto e inmediato (semántico), sino aquel latente que resulta de su "puesta en relación" (pragmático).

Así, el proceso de interpretación se entiende como la "puesta en relación" de un acontecimiento con valor noticioso, con su pasado (conjunto de hechos que constituyen sus antecedentes), con su presente (conjunto de hechos que constituyen su contexto) y con su futuro (conjunto de hechos que resultarían de él, es decir, su probabilidad de impacto o consecuencias, sean estas deseadas o no), puesta en relación de la que, por inferencia, se obtienen una o varias conclusiones. La conclusión resultante es una tesis, una afirmación, a la que podemos llamar resultado de la interpretación, y que consiste en el "sentido" del acontecimiento.

Ejemplo: Una conferencia de prensa del Ministro de Información irakí en el techo del hotel donde se alojan los corresponsales extranjeros, en medio de un ambiente de destrucción, detonaciones, humaredas, de periodistas con chalecos antibalas, etc., tiene un significado inmediato (semántico): conferencia de prensa en medio de la guerra. Pero si se agregan antecedentes: hay avance anglo-estadounidense sobre Bagdad, las anteriores conferencias de prensa eran en el Ministerio de Información, ordenadas y adecuadamente producidas; y datos de contexto: todo el entorno está bombardeado, las tropas defensoras en acciones desesperadas y en retroceso, podemos sacar una conclusión sobre el sentido (significado de contexto, o pragmático): el régimen de Saddam Hussein está a punto de colapsar.

El sentido es por lo tanto un fenómeno diferente del suceso a partir del cual se infiere, pero que emana del análisis de sus antecedentes (hechos históricos: el pasado como referente), de su contexto (referente: otros hechos del presente) y de sus posibles consecuencias (referente: hechos probables de ocurrir en el futuro).

Para construir el “sentido” es preciso además identificar el valor de uso de la información que se está construyendo:

(a) qué aporta [o cómo impacta positiva o negantivamente] ésta en cuanto a reducción de incertidumbre (considerar su función de vigilancia: y para ello identificar amenazas y oportunidades en el entorno para el sujeto usuario de la información (emisor y/o destinatario), fortalezas y debilidades del propio sujeto usuario ante tales amenazas y oportunidades. Tal análisis, en relación con la construcción y desarrollo de la identidad y de relaciones de control e intercambio con el entorno del sujeto usuario;

(b) qué aporta [o cómo impacta positiva o negantivamente] en cuanto a la función de correlación, de cohesión del grupo [sociedad, clase, sector] usuario; y

(c) qué aporta [o cómo impacta positiva o negantivamente] en cuanto a la función de transmisión de cultura [normas, valores, creencias, ideas, actitudes, etc.] del grupo al que pertenecen los usuarios.

En suma, el valor de uso de la información tiene que ver con su pertinencia a la estrategia del usuario y su funcionalidad al valor en juego (objetivo o producto estratégico) para éste. Todo ello implica más que la mera probabilidad de ocurrencia del suceso (uno entre N eventos), también medir su probabilidad y calidad de aporte a la función de vigilancia, a la de correlación y a la de transmisión de cultura, para lo que se requiere identificar las variables y los indicadores necesarios para medir su comportamiento[2].

El sentido puede ser una hipótesis predictiva (referirse a un probable fenómeno futuro); puede ser una hipótesis histórica (referirse a un probable fenómeno del pasado); puede ser una hipótesis sobre tramas ocultas en el presente (acciones clandestinas y conspirativas de grupos de poder; campañas propagandísticas secretas, como las operaciones de la guerra psicológica; tráfico de influencias en la economía o la política, etc.).

La interpretación que elaboremos (el conocimiento del acontecer) es necesariamente una aproximación, algo provisorio, y que una nueva investigación podría modificar.

En ese entendido, el reportaje supone un diseño planificación y ejecución de la investigación que se realizará, conforme a las normas del llamado método científico, pero no según el paradigma clásico, como reglas válidas para la comprensión total y absoluta de lo real (en ese sentido no positivista, porque no se da por supuesta la independencia del objeto respecto del sujeto que lo "observa", que, más bien, lo experimenta "en relación"), sino como un modo de acercamiento a la realidad relativa y borrosa, difusa y aparentemente "externa", lo que puede garantizar una mayor certeza y eficacia en la relación del sujeto-usuario con el entorno (valor de uso).

Entre las particularidades de la investigación periodística reportajista está el trabajo de campo, la participación personal del profesional en el proceso de conocimiento, no trabajando sólo con fuentes documentales primarias y secundarias, sino además con testimonios de protagonistas y testigos, con opiniones de diversos participantes y observadores, con su propia experiencia en lo posible, en la tarea de recopilar datos.

En su investigación el reportajista —además de la rigurosa recopilación de datos empíricos, e imágenes, sonidos, olores, sabores, texturas—, deberá acumular todo tipo de datos sensoriales para realizar descripciones, crear atmósfera, diálogos realistas, escenas, imprimir a su texto un tono emotivo; no sólo capturar la atención sino además la emoción del lector o destinatario, y, en lo posible, provocar su acción transformadora del entorno según sus intereses.

También deberá tener en cuenta —desde la teoría de la información— que no existe información inocente, por lo que ha de suponer en las fuentes una estrategia comunicacional consciente o inconsciente; un objeto-valor en juego. Para ello, se recomienda, durante el proceso de investigación, realizar un perfil crítico de las fuentes para identificar previamente cuál es su interés en el asunto y no caer en la trampa de ser funcional a ellas.

(Todos estos y otros aspectos, irán siendo produndizados en los siguientes capìtulos, sin perjuicio de irlos profundizando y corrigiendo mientras se desarrollen las clases, la reflexiòn, la experiencia y no esté la primera edición impresa)



[2] Se puede buscar aproximaciones de solución en la Teoría de las Catástrofes (modelos matemáticos que posibilitan medir el riesgo de cambios aparentemente inesperados identificando las variables claves y su articulación) y en la Teoría del Caos, que permite aproximarse al conocimiento de los sistemas complejos, como lo son los sistemas sociales. Implica también conocer y aplicar la Teoría de Sistemas y la Teoría de las Probabilidades, así como diversas metodologías de la Prospectiva.

Fichas Anexas al capítulo 1

INTERPRETACIÓN
Inferencias inductivas y deductivas


“Los seres humanos tenemos la tendencia a interpretar la realidad, es decir, tendemos a sacar conclusiones a partir de informaciones preliminares. Por ejemplo, observamos el cielo y decimos: “va a llover”. Miramos el rostro de una persona y pensamos: “está de buen humor”. El proceso mental que realizamos cuando interpretamos la realidad se denomina inferencia.
“Las inferencias pueden ser deductivas e inductivas. La inferencia inductiva o inducción está presente en nuestra vida diaria cuando razonamos a partir de la experiencia. Por esto se dice que este tipo de razonamiento va de lo particular a lo general y sus conclusiones son sólo probables. En cambio, hablamos de inferencia deductiva o deducción cuando extraemos conclusiones a partir de teorías, de principios generales. En este caso el razonamiento va de lo general a lo particular y sus conclusiones son ciertas si parte de premisas verdaderas...”
Los errores que se cometen con más frecuencia al realizar inducciones son: confundir observación e inferencia. Es decir, no diferenciar los hechos de su interpretación. Confundir inducción con deducción. Generalizar a partir de escasas evidencias. Por ejemplo: la probabilidad de error aumenta cuando la conclusión se basa en una muestra no representativa. Olvidar que las conclusiones son sólo probables. Aceptar como verdadera una inducción sin comprobarla.

(Josefina Beas y otros autores. Enseñar a pensar para aprender mejor. Ediciones Universidad Católica de Chile. Facultad de Educación. Santiago, 2000. Págs.: 59-60)




INTERPRETACIÓN
Dimensiones subjetiva, relacional (contextual) y discursiva (ideológica) del sentido


“En la filosofía del lenguaje, al igual que en la psicología y la mayoría de las ciencias sociales, los significados no son tanto propiedades abstractas de las palabras o expresiones, sino más bien el tipo de cosas que los usuarios del lenguaje asignan a cada expresión en procesos de interpretación o comprensión. Esto también permite la variación contextual: un hablante y un receptor pueden asignar (pensar, interpretar, inferir) distintos significados a la misma expresión y, por supuesto, la misma expresión puede, en consecuencia, significar distintas cosas en diferentes contextos. De este modo, los significados del discurso o del lenguaje en uso son contextuales y situados, y dependen de (la interpretación de) los participantes (...) ...los significados del discurso son el resultado de la selección de porciones relevantes de modelos mentales sobre acontecimientos. Esto es, el conocimiento sobre acontecimientos es proyectado a significados verbalmente expresados del texto y la conversación y, por ende, es restringido parcialmente por los posibles significados de palabras y oraciones en un lenguaje o cultura dados. Puesto que los modelos incluyen opiniones, las que a su vez pueden tener una base ideológica, también los significados que derivan de esos modelos ‘ideológicos’ (distorsionados, etc.) pueden incluir aspectos ideológicos.
“Muchas de estas opiniones pueden volverse convencionales y codificarse en el léxico, como lo sugieren los significados negativo y positivo, respectivamente, del conocido par “terrorista” versus “luchadores por la libertad”. El análisis léxico es, por lo tanto, el componente más obvio (y también fructífero) del análisis ideológico del discurso. El simple hecho de explicar todas las implicaciones de las palabras utilizadas en un discurso [en el sentido de discurso como “texto”] y contexto específicos provee, a menudo, un amplio conjunto de significados ideológicos. Como método práctico, la sustitución de una palabra por otras muestra inmediatamente la diferencia semántica y, a menudo, los ‘efectos’ ideológicos de dicha sustitución.”ç

(Teun A. Van Dijk, Ideología. Una aproximación multidisciplinaria. Gedisa, Barcelona, 1998. págs.: 258-259)

INTERPRETACIÓN
Dimensión plural o “abierta” del sentido

“En su libro sobre el símbolo literario, W.T. Tindall, a través de un análisis de las grandes obras de la literatura de nuestros días, tiende a hacer teórica y experimentalmente definitiva la afirmación de Paul Valéry – ‘il n’y a pas de vrai sens d’un texte’ [no existe el verdadero sentido de un texto] – hasta concluir que una obra de arte es un aparato que cualquiera, incluso su autor, puede ‘usar’ como mejor le parezca. Este tipo de críticas tiende, pues, a ver, la obra literaria como continua posibilidad de aperturas, reserva indefinida de significados...”
“...toda obra de arte, aunque se produzca siguiendo una explícita o implícita poética de la necesidad, está sustancialmente abierta a una serie virtualmente infinita de lecturas posibles, cada una de las cuales lleva a la obra a revivir según una perspectiva, un gusto, una ejecución personal.”

(Humberto Eco, Obra Abierta. Planeta-Agostini, Barcelona, 1985. Págs. 72 y 87)
"Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta imnterpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva".
(Abraham Santibáñez, Periodismo Interpretativo (Segunda edición actualizada), Andrés Bello, Santiago, 1995. Pág. 22).


(Marzo 28, 2006)

lunes, 27 de marzo de 2006

En busca del sentido perdido (Capítulo 1)

Parafraseamos a Proust, pero aquí la búsqueda no es la del tiempo, sino la del sentido perdido, u oculto. El sentido de lo que está sucediendo, de lo que ocurre en el hoy, pues lo hacemos desde la perspectiva periodística cuyo objeto de conocimiento es la actualidad. Y desde la del periodismo interpretativo, cuyo objeto es el sentido. Investigarlo y comunicarlo. Pues interpretar es leer la realidad como si fuera un código, y encontrarle un sentido y comunicarlo. Interpretar es construir sentido.

Vamos a lo más básico, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) dice que interpretar es "explicar o declarar el sentido de una cosa, y principalmente de textos faltos de claridad". Y agrega: "Explicar, acertadamente o no, acciones, dichos o sucesos que pueden ser entendidos de diferentes modos".

Imaginemos algo tan simple como una ventana prefabricada apoyada en el tronco de un árbol. Ustedes son una suerte de extraterrestres que no tienen ningún conocimiento previo sobre ese tipo de estructura cuadrada, subdividida en cuadrados más pequeños que están rellenos de un elemento transparente llamado vidrio. Vista así (fuera de su contexto) la ventana es una incógnita que nos provoca incertidumbre. Ni siquiera sabemos que su nombre es ventana. ¿Es simplemento eso? ¿Qué utilidad tiene? Parece algo absurdo. No tiene sentido.

Sin embargo, si luego la observamos en relación con con otros objetos: cimientos, piso, cielo raso, techo, puerta, etc., cumpliendo allí una función: servir de paso de la luz hacia el interior de ese sistema mayor llamado casa, a la vez que impidiendo la entrada del viento, deja de ser una cosa absurda y sí tiene sentido. El ser o constituir una ventana.

Este ejemplo nos permite aproximarnos a seis dimensiones (y no necesariamente las únicas) de la noción de "sentido". El sentido tiene una dimensión relacional (la cosa es observada y comprendida en relación con otras cosas que componen una totalidad, llámese ésta conjunto o sistema) y una dimensión funcional (existe allí para un propósito al servicio de la totalidad en la que está inserta). El sentido de una ventana sólo brota de su relación con los otros componentes del sistema casa (de su contexto) y de la función que allí desempeña. Pero si la relacionamos en su posición actual, apoyada en el objeto árbol, en un sitio donde se labora en la construcción de una vivienda, también le encontramos un sentido, otro: está allí apoyada para evitar que se dañe y en espera de ser colocada en la casa. Su contexto en este caso es una construcción en proceso. Si quien la ha apoyado allí no es un obrero sino un pintor que la rescató de un basural y está de pie a unos metros de distancia junto a un atril y un lienzo pintando un cuadro, otro diferente será el sentido. Ahora su contexto es el de la elaboración de una obra de arte. En los tres casos hay diferentes dimensiones relacionales y funcionales de la que brota el sentido. Una misma acción, un mismo suceso o una misma cosa, puede adquirir diversos sentidos según la contextualización que realice el observador y las funciones que le asigne. De la función propiamente de ventana, este objeto ha paso a tener una función de modelo de un pintor. Es decir, hay también en el sentido una dimensión plural, equivalente a la de una "obra abierta" (Eco).

La cuarta dimensión: el sentido es de naturaleza subjetiva pues no existe por fuera del sujeto que realiza el acto de conocimiento, es una existencia cognitiva: una construcción mental en el observador. Un modelo mental. Por más que se busque el sentido entre los componentes de la casa del ejemplo, jamás lo vamos a encontrar. El sentido se realiza y anida en la mente del que observa aquella ventana situada en una casa.

La quinta dimensión, muy ligada con la anterior: la dimensión relativa-informacional del sentido. El sentido no es objetivo en el sentido filosófico metafísico, sino relativo. No es el ser ni la esencia de la cosa. Porque esta cosa cuya esencia sería "ser ventana" puede con la misma propiedad y sin desvirtuarse "ser modelo de un pintor". No depende de un supuesto plano ontológico de la existencia. El sentido es, existe, sólo si el observador declara su existencia. Depende del observador-participante humano, histórica y socialmente situado: distinto era el sentido de la cosa fuego para un cavernícola de alguna era del hielo (para quien en el uso del fuego tan difícil de conseguir y mantener encendido se le iba la vida), que el que tiene para un exquisito burgués del siglo XXI que lo contempla en la chimenea de su living room bebiendo un tibio coñac de antigua cosecha (a lo sumo a éste, si se apaga, se le va un poco de placer). Tiene que ver el sentido, desde la posición del sujeto observador-participante con las categorías valor situacional y valor en juego que usa Robert Escarpit en su teoría de la información.


Una sexta dimensión es su carácter discursivo y por lo tanto objetivo. En el discurso encontramos la dimensión objetiva del sentido. El pensamiento ocurre y se materializa en el lenguaje. Y tanto en la dimensión individual como social del lenguaje. En la dimensión individual del lenguaje, el sujeto aparece ilusoriamente como fuente única del sentido, error en el que podríamos incurrir si otorgamos un modo absoluto a la dimensión subjetiva arriba reseñada. Si bien es el sujeto el origen inmediato del sentido en sus actos cognitivos que son individuales, este origen individual inmediato es dependiente en alto grado de la dimensión social del lenguaje como "práctica social institucionalizada" (Gilberto Giménez: 144-145). Esta práctica es el discurso, el que materializa un sistema cultural de creencias, conocimientos, valores, normas y actitudes, al interior de un sistema y proceso societal (con el que interactúa) y que se presenta ritualizado y regulado en situaciones coyunturales determinadas, manifestándose en "textos" (sus manifestaciones concretas orales o escritas, audiovisuales o multimediales, analógicas o digitales, con principio y fin). En un sentido amplio, podemos considerar "textos" a los actos o comportamientos, a los sucesos, sean estos individuales o colectivos. En esta perspectiva, el sentido adquiere una dimensión objetiva, independiente, aunque no desvinculada, del sujeto; esta objetividad nace del carácter intersubjetivo (social, cultural) del discurso.

Esta breve exploración del interpretar como construcción de sentido como un fenómeno relacional y funcional, plural, subjetivo, relativo y a la vez objetivo, nos remite a la necesidad de un enfoque multidisciplinario para poder comprenderlo, enfoque en el que necesariamente convergen la linguística y la sicología cognitiva, la semiótica y la pragmática, la antropología y la sociología, sin dejar de lado la filosofía y las matemáticas, la historia, sin duda, así como teorías, métodos y técnicas propias de las mismas.

Abordar el periodismo interpretativo como una búsqueda y comunicación del sentido de la actualidad, es pues una tarea compleja que supera con mucho enfoques técnicos y reduccionistas tales como definirlo simplemente como organizador, sintetizador y orientador ante el tremendo flujo informativo. No un digestor de información. Para ello no se requieren periodistas sino amanuenses y resumidores. El periodista interpretador es (debería ser) un productor de conocimiento. Y ello lo eleva (elevaría) al nivel de un científico social. ¿Que el periodismo interpretativo que se realiza en los medios dista mucho de este deber-ser aquí apenas reseñado? Sin duda. Lo que no implica que en algunos casos se realice así y hasta con maestría. La responsabilidad de que así sea depende de tres factores principales: de la universidades que forman periodistas, de las empresas que los emplean y pautean, y de los propios profesionales y su capacidad de formarse más allá de las mallas curriculares y de actuar de modo autónomo.

Bibliografía recomendada:
-Gilberto Giménez, Poder, estado y discurso. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1989.
-Thomas Hardy y Richard Jackson, Aprendizaje y Cognición, Pearson-Prentice Hall, Madrid 1998.
-Teun A. van Dijk, Ideología, Gedisa, Barcelona, 1999.
-Humberto Eco, Obra Abierta, Planeta-Agostini, Barcelona, 1984.
-Robert Escarpit, Teoría de la Información y Práctica Política, F.C.E., México 1983

(Marzo 27, 2006)



martes, 21 de marzo de 2006

Introducción

El objetivo inmediato de este Manual de Periodismo Interpretativo es apoyar mis clases de Periodismo Interpretativo en la Escuela de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS). Su fin mayor, sin embargo, es contribuir a la enseñanza, aprendizaje y práctica de este tipo de periodismo. Está dirigido por lo tanto a estudiantes, académicos y periodistas. Mi propósito es que circule libremente por la Internet como material de estudio y consulta, y que paralelamente, una vez terminado, sea impreso en formato libro (mal que nos pese, soy de la generación de la cultura de Gutenberg).

Se nutre este Manual de mi experiencia de más de 30 años de ejercicio profesional en distintos medios escritos en las diversas funciones del oficio: reportero, corresponsal, editor, jefe de redacción y director en medios escritos, entre ellos la ya extinguida revista Cauce, de Chile, que realizó una activa oposición a la dictadura de Pinochet; la Agencia Informativa Española EFE, en sus delegaciones de Santiago y Bogotá, y en la sede central de Madrid; la revista chilena Pluma y Pincel, las corresponsalías en Santiago de la revista española Tiempo y del diario argentino Página/12, y en la actualidad la corresponsalía del periódico El Espectador, de Bogotá. Sin perjuicio de mis colaboraciones como free-lancer en otros medios como El Independiente (Madrid), El Periodista (Santiago) y Punto Final (Santiago). Mis inicios en El Diario Austral (Temuco, Chile), el diario Puro Chile y el diario La Tercera de la Hora, ambos de Santiago y en distintas épocas, también han sido relevantes. En el nivel especializado del derecho, ser editor de la revista semestral Ciudadanía y Derechos, de la Corporación ONG Formación Jurídica para la Acción (FORJA), ha sido igualmente una experiencia enriquecedora.

Asímismo este Manual se nutre de mi experiencia académica como profesor fundador y actual de la Escuela de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS), de Santiago, así como de mis pasos de algunos años por la Coordinación de la Carrera de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Frontera (UFRO), de Temuco, y en la Dirección de la Escuela de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), además del ejercicio docente en las universidades Mayor (sede Temuco) y Bolivariana (sede Maule).

Particularmente importante para la reflexión teórica y metodológica fueron los cinco años de ejercicio de la presidencia de la Asociación Nacional de Escuelas de Periodismo (ASEPEC) vinculada a la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), que me posibilitó la participación en variados talleres, seminarios y congresos internacionales como panelista o ponencista. El Centro de Investigación y Estudios Sociales (CISES), de Bolivia, y mi colaboración con el Capítulo Chileno de Transparencia Internacional hasta el año 2005, ofrecieron similares oportunidades.

La realización de investigaciones académicas que se han materializado en libros como Periodismo de Investigación en Sudamérica: Obstáculos y propuestas (FORJA, TI, Santiago de Chile, 2002) y Rol del Periodista, Acceso a la Información y Reforma Procesal Penal (FORJA, Santiago de Chile, 2003), así como varios artículos publicados en Sala de Prensa , han contribuido a mi reflexión y a que esta sea materia de consulta y debate en diversas aulas latinoamericanas. De igual modo, la acogida que me han brindado Razón y Palabra, del ITM, México, y la red Periodistas Frente a la Corrupción (PFC) . de la red Probidad, de El Salvador, al publicar también mis trabajos.

Mi práctica del periodismo investigativo, materializada en artículos y reportajes y en libros como Cardoen, ¿Industrial o Traficante? (Ediciones B, Buenos Aires, 1991) y Vientos de Silencio (Planeta, Santiago 1999) del mismo modo han contribuido a mi reflexión.
Corre paralela en su aporte de insumos mi vocación literaria en una constante y mutua retroalimentación con la periodística. No olvidemos que el periodismo interpretativo es un producto ¿híbrido? ¿sincrético? entre periodismo y literatura, de lo que dan testimonio maestros del género (por llamarlo todavía así, aunque más adelante sometamos a discusión esta categoría) como Gabriel García Márquez, Tom Wolfe, Norman Mailer y Truman Capote, principales exponentes del llamado nuevo periodismo norteamericano, sinónimo o hermano, como quieran (los matices son mínimos) con la crónica. Y son justamente el reportaje y la crónica las principales formas periodístico-literarias (en el plano de lo escrito) en las que se comunica el resultado de la investigación y de la interpretación.
Postularé a lo largo de este curso que el periodismo interpretativo requiere de un profesional altamente formado en los campos de la filosofía, la historia, la sociología, la antropología, la economía, la psicología cognitiva, la semiótica y en general en las disciplinas de las ciencias sociales como única forma de poder manejar un marco teórico y enfoques que le posibiliten realizar una interpretación en busca del sentido de aquello que es materia de su observación. Aunque asuste a neófitos y veteranos, el mundo de las matemáticas con sus teorías de las probabilidades, del caos, de las catástrofes, es igualmente necesario para mejorar y afinar nuestra capacidad de observación y de interpretación.
Sin embargo, ¿cómo observar? No es observación periodística poner una grabadora en los labios de una fuente para luego correr a contar lo que esa fuente dijo. Para una observación seria se requiere dominar los procedimientos de la metodología de la investigación, en sus diversas variedades como los llamados enfoques cualitativo y cuantitativo. Y súmele a eso dominio al menos básico de algunas herramientas estadísticas. Si usted no quiere ser un mero informador o notero no puede dejar de lado las herramientas que usa todo investigador. Aquí se funden con el periodismo interpretativo y se le funcionalizan los llamados periodismo investigativo y periodismo de precisión. Una vez con los datos científicamente recogidos (la observación) podemos pasar a la fase de la interpretación.
En el transcurso del proceso anterior, no podemos obviar el análisis del discurso, como una manera de estar realizando una constante crítica a las fuentes (necesitamos tener muy claro él o los discursos que se manifiestan en los textos de cada fuente y las estrategias comunicacionales que utilizan, para no ser sus voceros, que contribuimos a sus objetivos, ya que ello puede ser relaciones públicas soterradas, pero no periodismo interpretativo.
Luego, solamente luego, viene la etapa de comunicar aquello que hemos observado e interpretado a un público específico (previamente determinado) en las formas de ensayo, reportaje o crónica (que son propiamente géneros, es decir, variedades específicas de textos). Y aquí recién entran a jugar los recursos que podemos pedir prestados a la literatura.

Santiago de Chile, Marzo 21, 2006



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Publicaciones (Reproducciones y Traducciones):
- Periodismo de Investigación en Sudamérica: obstáculos y propuestas (Sala de Prensa; Biblioteca Virtual Brisa; APEIF; PFC; Centro de Investigación en Periodismo)
- En Sala de Prensa (México. Varios artículos).
- En FELAFACS (Perú. "Una perspectiva estratégica y compleja del periodismo latinoamericano"
- En código deontolóxico do xornalismo galego ("O rol dos xornalistas e o seu marco ético")
- En QuadernosDigitales ("¿Ocaso del periodismo de investigación en Chile y América Latina?")
- En Para todos... todo (Chile) ("¿Ocaso del Periodismo de Investigación en Chile y América Latina? ")
-En ArchivoChile ("La cultura chilena autoritaria y el discurso periodístico" y otros artículos)
-En ProAcceso. Chile (Rol del Periodista, Acceso a la Información y Reforma Procesal Penal)


En Bibliografías y Catálogos:
- En El Periodismo de Investigación, de Pepe Rodríguez
- En CHILE PRESS OVERVIEW 2002
- En Defensa de Caracol Noticias. Colombia. Sentencia T-679/05 , tribunal falla en favor del Canal.
- En La désinformation et l'accès à l'information
-En Liberdade de imprensa e desenvolvimento econômico (Revista Leader. Brasil).
-En Quaderns.digitals.net
- En Katalog
- En Sí se puede (Quito, Ecuador)
-En Periodismo Mordaz en Medios Televisivos (III Congreso Latinoamericano de Periodismo. Celap).
-En libro Lluvia del Sol, la memoria del Canto (Hans Labra)
-En Informe Global de Corrupción 2004. Transparency International.
-En Book-Finder.com (Vientos de Silencio y El Arsenal Latinoamericano de Sadam Hussein)
-En Buscalibros.com (Biografías de Portales, O'Higgins y otras publicadas por Zig-Zag)
-En Red Iberoamericana de Investigación en Sociedad de la Información
-En Plaza Nueva. Responsabilidad Social de la Sociedad Civil
-En Instituto Cervantes de Moscú. Fondo de la Biblioteca
-En Claves para el fortalecimiento de la prensa en lucha contra la corrupción (Probidad. El Salvador)
- En Plan de Desarrollo Comunal 2002-2005 Alcaldía de Temuco (Antecedentes históricos)
- En human rights watch los limites de la tolerancia
- En Guaiquil.Net Freedom of Expression and the Public Debate in Chile
- En tesis Universidad de Las Américas (Puebla. México)
- En Amigos de Honduras
- En Asociación Interamericana de Periodistas de Economía y Finanzas
- En Boletin: nueva bibliografia
- En Solidaridad, Ecuador.
- En Tesis Periodismo de investigación: Los medios recuperan su rol. VVAA. Universidad Diego Portales. Santiago.

Reseñas y comentarios:
-Comentario en cursio de Jornalismo Internacional Comparado, prof. Nelson Franco (Brasil)
-Mercosul Nas Universidades (PUC.Minas.Brasil)
-Prohumama
-Laura Otrock (Universidad Nacional de La Plata, UNLP, Argentina)